martes, 12 de marzo de 2024

Mestía

Emmanuel Ciaro

1.

El páramo desolado se funde cielo sepia; en la bruma se vela el astro; rocas rasas y polvo componen un escenario interminable. Calor. Ahí, donde los viajeros se descubren confundidos y exhaustos, se detienen; cuando intentan regresar, llegan al mismo sitio. Su equipaje en el suelo es el recuento de un descanso aplazado por el pánico. Algo se ha desvanecido.

Sus ojos buscan la presencia del viento que no aparece. Los tobillos se apoyan sobre una zalea de pies despellejados. Las maletas acumulan la temperatura de la desintegración y se desploman. Tan frágiles de caprichos.

Personajes sin sendero, arrojan sus residuos en esputos desafiantes y brindan con el vino de la memoria que se escapa. Podrían considerar que están perdidos, que se esfumaron del mundo, pero no hay tiempo.

La espesa saliva se extiende en su rostro como el golpe de un látigo. En grietas de sangre se resquebrajan. El resto de los fluidos exprime la tormenta de sal en las camisas. Despojos de comezón; recipiente de torturas que se curan. En sus ojos abiertos se atascan los párpados; costras irrisorias de agonía.

El cuerpo que rebosaba de funciones se convierte en un trozo de tejido seco replegado a los huesos y la estupenda textura de la arena se nutre indiferente con el extracto de días que se terminan. Los viajeros caen de espaldas con las pupilas petrificadas. La fuga inexorable del cuerpo que abandona sus vestidos intangibles se aloja en el tiempo como en sueños. Tirados en el suelo presencian el final del comienzo que los transforma.

Planicies asentadas, vestigio desintegrado alguna vez antes. Los viajeros reconocen que el cielo no fue cielo, ni la tierra, tierra; que el paisaje no es más una figuración del intelecto.

 

Y por fin el viento despectivo

se precipita dispersando polvo en el ambiente;

borra la traza de los viajeros

para declarar que no son bienvenidos

 

2.

Cuando el ser primitivo mire por el ojillo de la puerta

esa puerta que se postra sin marco en el desierto

se dará cuenta que el dios que algún día imaginará lo mira desde el otro lado

igualmente aterrado de verse reflejado en sí mismo

El proceso desfasado en sí mismo refleja la abstracción de la realidad ajena a la percepción.

La vida y la razón, en este caso, se encuentran integradas al albedrío de la fenomenología

Universal.

En el principio, el papel de la vida estaba reservado a ser la ecuación de lo improbable,

como la materia en la nada absoluta, como la sublime cuadratura de lo absurdo en la

consciencia y la razón.

 

 

3.

Los ojos de aquél que se encuentra dispuesto a presenciar un espectáculo se

pasean por la superficie atiborrada de cuerpos. Escucha los carraspeos de los que

se ahogan con la sangre acumulada en la garganta implotada en las arterias.

Viene ensuciando sus ropas cayéndole de las mangas el moho de los siglos

Pasados.

Nadie supo de su presencia. Fumaba un cigarro y jugaba con un cuchillo

Sangrado. Erzra el recibidor de las plegarias, vestido con pantalones y gabardina

de pellejos. Llevaba un sombrero.

Muertos y agónicos exigían el alivio de juicio que revela si el pulgar se encuentra

hacia arriba o hacia abajo. Exhuman castigos vanos; una verdad grabada en el

epitafio de los muertos perdidos.

Dónde De cualquier manera

Gimiendo me entrego al placer de sobornar al pudor

El dolor servido en mi copa es el mejor vino

Los muertos reciben

con los seres que lloran

su descanso

que lloran su descanso

El silencio abre paso a los implorantes Inorgánicos

Su verdad se funde con el engaño de su presencia

Las mujeres son desterradas con el trámite de un miembro al rojo vivo

eyacula sobre ellas

el crúor de morir

¿Y que pueden decir si no tienen boca?

Aquél, acompañado de una puta

eliminando sentimientos

Ya no hay restos

Abandona los cadáveres

¿Qué esperaban del tiempo cuando los apóstoles del olvido recogían los

escombros destrozados por el tedio?

Un festín de carroña servido en los platones

Ratas muertas cocinadas con incienso

No es cuestión de quedar inermes ante lo invisible

Es preciso deshauciarlos

 

Presencié el espectáculo en re– transmisión La ventaja de la muerte como

consecuencia del conocimiento resulta un privilegio en lo que impuse como un

castigo

–He sido llamado a escena en el teatro de las pesadillas La obra está escrita por

nosotros La llamamos Kaos C ́ro El primer acto es sobre un manicomio donde

los humanos son instrumentos contenidos en sala de disección electroshocks

buena muerte En el segundo acto un hombre es lobotomizado para estudiar sus

reacciones nerviosas al hacerle una disección a lo largo del tórax -el resultado se

reproducirá en una pantalla de pulsos neuronales El papel de la camilla es muy

difícil debido a la postura Los brazos fungen como tirantes para sujetar Yo

represento al generador de energía También hay una hermosa joven que

conectada en mí representa a los electrodos con esponjillas

El tercer acto es ocurrencia mía Se trata de una pequeña historia donde un viejo

llamado Fesest se rebela a su sacrificio para no quedar encerrado en el paraíso de

las cárceles mentales donde los habitantes secan a sus huéspedes hasta

exprimirles la última gota de voluntad

Tiene miedo de ser un títere

Fesest logra desprenderse de la cruz y se abalanza contra sus verdugos en coraje

espumoso le sangran las cuencas comidas por los pájaros el resto de sus

miembros y la costilla Grita blasfemias a su Padre con la frustración de saber

que no lo escucho Ya no se burlarán de él diciendo que fue un Hippy porque

Fesest se acabó La historia de milenios de historia se vuelve desde entonces un

mito

 

R I P

Pensar en mi es insulso

Mientras seguirán balbuciendo

A favor En contra Mejor

aF dF oD 101

La paradoja del hombre que mira una máquina, que mira a un hombre.

  Por: Emmanuel Ciaro Antes de desarrollar el tema, debo aclarar que, al presenciar la evolución de una entidad que podría no requerir d...