sábado, 11 de octubre de 2025

5ª. FERIA por la DEMOCRACIA UNAM

 

Por Emmanuel Ciaro


Fac. "Filos" UNAM



Todo es mentira, ya verás. La poesía es la única verdad.

Deja vú, Gustavo Ceratti


En la búsqueda diaria de opciones que planteen verdaderas alternativas a la turbulencia de este mundo de retos y aspectos por resolver, me enteré de que sería la quinta jornada anual por la democracia en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM y decidí ir.

Mientras me dirigía al recinto para estar a primera hora y alcanzar la inauguración, escuchaba en las noticias la postura del POTUS, Donald Trump, acerca del crecimiento de un país como China. Hubo una frase que me llamó la atención de lo publicado en su red social. La frase era: “...Estados Unidos también tiene posiciones de monopolio, mucho más sólidas y de mayor alcance que las de China.” La publicación se debe a que menciona tener información sobre un supuesto anuncio de que el presidente Xi Jin Ping impondrá un control a sus exportaciones.

Dentro de ese interesante texto que publica el presidente de Estados Unidos, me llamó la atención esa frase que, debido al evento al que me dirigía, produjo un cuestionamiento sobre si se puede -o se debe- usar semejante contenido en la postura neoliberal de un “libre mercado”, porque, como se entiende, el monopolio es una violación a los estatutos de la doctrina económica liberal -incluido el prefijo neo, la legalización de procedimientos más estrictos (monopolio) y la especialización tecnológica, como de raíz liberal-. Y reduciendo los diversos enfoques que emergen de esa sentencia y del texto entero, lo que terminé preguntándome es si esa sería la nueva perspectiva de democracia que moldea el mundo contemporáneo.

Me recordó a este texto muy significativo del libro La Derrota de Occidente, de Emmanuel Todd: 



Antes de la inauguración, pude hablar con el representante de la rectoría de la Universidad Rosario Castellanos, el Dr. Daniel Ortíz Hernández, con el Director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad, José Antonio Albarrán y con el Dr. Daniel Muñoz de la FES Acatlán. Con ellos pude tener una amable conversación en la que me expresaron la gran oportunidad que puede ser para las nuevas generaciones el que existan foros en los cuales se produzcan ejercicios necesarios como el debate y la libre exposición de ideas. Reflexionamos sobre la complejidad de percibir a la democracia dentro de los marcos de los aún presentes modos económicos y de gobierno social-comunistas, anarquistas y, por supuesto, capitalistas. Una importante perspectiva de cómo es que la mente colectiva experimenta el ejercicio democrático. A mí pregunta sobre si de verdad puede ser considerada como vigente en un nivel conceptual, comenzamos la discusión. Mi interés buscaba encontrar una visión sobre alguna alternativa identificada en estos años que se tienen de experiencia al disponer todo un marco de exploración a los estudiantes y al público en general. Pero la triste conclusión es que no la hay. La expresión de la democracia, en la construcción mental colectiva, se reduce a la participación del sufragio durante los procesos electorales. En un muy reducido paisaje de análisis -debido al tiempo-, resumimos que no hay, hasta el momento, un instrumento que permita consolidar el carácter social en los tres modos democráticos que existen para involucrarse en niveles de compromiso: el participativo, el representativo y el deliberativo.

Uno de los temas que pudimos explorar fue la necesidad de formar a las nuevas generaciones para estimular su pensamiento crítico. En este punto se revelaron las diferentes percepciones que se tiene sobre ellas. Mientras un entrevistado me confió su preocupación por encontrar que las poblaciones son cada vez menos críticas; otro me hacía ver que la información permite la posibilidad de desarrollar una postura más fundamentada. También se opina que la polarización de izquierda y derecha se nota cada vez más y, aunque esto puede ser positivo, con la radicalización del efecto como un buen síntoma, divide, mas que fomentar un consenso. Dicho efecto, convenimos en la conversación, actúa a escala mundial, por lo que el síntoma termina no siendo tan positivo como se querría esperar.




El momento de la inauguración llegó y, después de los protocolos mediados por el representante de organización, el Dr. John Ackerman, se abrió paso a la presentación de la Embajadora de Palestina en México, Nadya Rasheed, cuya participación permitió mostrar la gran simpatía e interés total en la determinación de que el conflicto experimentado por su pueblo, debe llegar a su fin a favor, en todas las resoluciones, de un pueblo que no necesita justificación para ser finalmente libre, comprendido e integrado a los procesos de un mundo que no podrá ser transformado sin su reconocimiento como estado-nación. De parte de la embajadora y del público presente se pudo intercambiar el sentimiento de solidaridad que una persona requiere, al estar en otro país, cuando, en palabras de la misma Nadya Rasheed, “…hay personas que, en estos momentos, se encuentran atrapadas bajo los escombros provocados por el genocidio.” Una escena conmovedora y de fortaleza.

            Al Dr. Ackerman le había solicitado la entrevista y lo encontré durante su participación en la cabina de Radio UNAM, por lo que, al terminar, nos reunimos. Por consideración a su tiempo le dije que serían tan sólo dos preguntas. La primera fue: ¿En qué medida el capitalismo decide el camino de la democracia, en el entendido de que cualquier cambio en el primero -capitalismo- defina a la segunda -democracia-? A lo que me respondió que democracia y capitalismo son aspectos que no se conjugan. Mi reflexión me llevó a realizarle esta pregunta, porque, a pesar de lo que puedan exponer los textos, pienso que componen un par que, si no va junto, sí determina la función existente entre ellos.

            La siguiente pregunta, que también le realicé a los anteriores entrevistados, fue: ¿Deberían ceder atención los activistas que hacen visible el conflicto en palestina, a exigir una integración democrática auténtica de todas las poblaciones que son dejadas fuera de la consideración de la justicia, la empatía y los índices de desarrollo real? Su respuesta fue “No entiendo la pregunta.”

            Esta pregunta no la detallo por el grado de complejidad de análisis que requiere tan sólo al ser planteada. Tal vez sea por esto que el Dr. Ackerman no se prestara a profundizar, no nada más sobre esta cuestión sino sobre la clase de diálogo que presupone el ejercicio “democrático”. El evento debería realizar el aparato discursivo -con presupuesto público-, que promueva el carácter participativo, como representante de la deliberación, no sólo como agentes de implementación que guíen hacia dónde tiene que ir la población civil.

 

La conversación de retroalimentación auténtica, puntos de vista e intercambio de reflexiones personales -además de preocupación por encontrar esas respuestas tan necesarias para la humanidad-, la tuve con Marcelo Mejía, un librepensador que tuvo la disponibilidad de platicar conmigo de manera extensa. Hablamos media hora sobre ese concepto ya rebasado, que define a un pensamiento colectivo cada vez más disminuido al que ya le hace falta una alternativa. Le dije que esa era la conversación que esperaba tener con la gente de la organización, pero que me alegraba tenerla con alguien del público.

Espero que en algún momento se logre el objetivo de que la discusión sobre este tema, junto con el conocimiento en general, alcance su punto de inflexión, con un concepto completamente nuevo, que sirva de punto de fuga a la humanidad.

 

Sólo para terminar, incluyo que no vi ningún módulo para recibir las ideas de aquellos que al despertar cada día, elaboran su propio argumento, su hilo de  conjugaciones para retomar la episteme griega de esa antigua costumbre humana, que es, la deliberación del pensamiento. Lo que me lleva a cerrar con esta frase del mismo libro de Emmanuel Todd.

 


 

Gracias por haber leído.

 

 10-10-25

 

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