martes, 31 de diciembre de 2024

Medio Organizacional No-consciente


Teoría de cómo funciona la mente

Por Emmanuel Ciaro

Existo, luego Pienso Dic., 2024

 

La teoría de La Mente como Medio Organizacional implica la actividad completa del cosmos y propone aspectos que trascienden la idealización de resolver una incógnita. Saber qué es la mente y lo que se deriva de ésta, en primer término, es un fundamento para reconocer lo que la especie humana significa en un universo que reúne distintos rangos de complejidad, de los cuales la misma humanidad es uno muy importante. La posibilidad de que exista vida extraterrestre no debería ser un tema de interés por el momento, pues la civilización atraviesa por uno de los periodos más trascendentales en la historia y la contra-idea de que la humanidad es un fenómeno redundante, supone una falta de responsabilidad sobre nuestros actos y futuras configuraciones.

            Esta no será una exposición completa de la teoría, sólo es un compendio de fragmentos que muestran distintos momentos de la propuesta entera, que se presentará en el libro Sociedad Sistema, en donde se propone la perspectiva de percibir a la economía como un procedimiento cosmológico y su interacción con el medio organizacional Mente, junto con el que configura una semántica (no perceptiva, no consciente) de secuencias inteligentes, estructuras, fenómenos para organizar los cauces de la probabilidad.

 

La introducción a este texto debe incluir una rápida descripción de la secuencia organizadora incluida en el modelo.

Partamos con la descripción de energía como: Potencial de transformación de un proceso. El punto inicial de un proceso puede requerir de reacciones tan súbitas como una expansión de sucesos de 10 a la -32 segundos (en el modelo hipotético del big bang), hasta de cientos de miles de millones de años de duración en la evolución de la vida. Con este principio se postula que la mente es un procedimiento presente en cada iteración sucedida a partir de cualquier proceso.

Aclaro que, de manera personal, no considero al big bang como un inicio universal, por la imposibilidad de una nada absoluta; me inclino más a una versión de universo progresivo que transforma sus condiciones interregionales y que existe debido a la probabilidad. ¿Por qué hay algo en lugar de nada? A esta pregunta sólo se puede responder postulando que la capacidad de los sentidos para revelar determinadas configuraciones de eso algo o nada son una de las probabilidades regionales (dimensionales) del medio organizacional Mente. Un importante porcentaje de los procesos universales no necesitan de interpretación para desenvolverse.

Entonces, un proceso mental funciona a partir de diversos instrumentos técnicos -en un sentido secuencial de homeóstasis-, antes de desarrollar posibilidades específicas para un fenómeno como la consciencia. Las magnitudes mencionadas de emergencia de los eventos organizacionales -que pueden ser súbitos o muy prolongados-, producen efectos que alcanzan una cierta uniformidad por cómo se encuentran constituidos. Un cuerpo sólido, por ejemplo, se conforma por factores como la temperatura, la abundancia de sus elementos, la trayectoria que lo impulsó en cierta dirección y los cuerpos con los que interactuará en su desplazamiento. Si se trata de un cuerpo masivo, su constancia vectorial, determinará los valores de gravedad que provocarán reacciones para conservar su integridad particular. Si se trata de un evento cuántico se deberá a la secuencia de más eventos que configuren un momentum determinado para constituir las escalas ascendentes. El resultado de estos modelos genera un fenómeno que ha sido denominado -en nuestro lenguje- Memoria.

La memoria es el resultado de configuraciones que manifiestan una estabilidad organizadora como efecto de repetición constante. De este proceso se mantienen las diferentes magnitudes de forma, reacción, transformación y contención, etcétera, que constituyen a los eventos observables o percibidos en la interacción fenomenológica. Como componente previo de una posible consciencia, la memoria produce variables específicas que la robustecen. La memoria es un efecto de lo conservado a partir de eventos que proveen de estabilidad a dichos fenómenos. Cualquiera. Se vincula con la mente desde una función que establece los vínculos naturales de un evento con otro y que conserva o reorienta un resultado posible. El desorden dentro de una secuencia de eventos de organización se equipara a la noción de vacío, que contiene al potencial de energía disponible para generar o formar parte de cualquier magnitud.

La vida, como resultado probabilístico de las configuraciones posibles, opera en una trayectoria secuencial manifestada a partir de eventos que se han repetido en una frecuencia constante. Los procesos de estabilidad que configuran elementos consistentes para elaborar organismos unicelulares y pluricelulares, permiten a éstos conservar mecanismos de memoria que los llevan a desarrollar una trayectoria de evolución y recombinación de probabilidades.

En síntesis, la manifestación de la consciencia es producida por la actividad mental como medio que permite, a partir de una percepción sensorial, abstraer el reconocimiento de la memoria y reaccionar de manera intuitiva. Al ser el tacto uno de los primeros fenómenos sensoriales (las células contienen sus órganos como resultado de la interacción con el medio, de sus necesidades propias y de la facultad de autopreservación), la ejecución de la memoria permite a un organismo tener referencias de su entorno. El hecho de que una célula requiera de energía se debe a mecanismos que en otros organismos avanzados -animales- se describe como instinto; sin embargo, en un estadio inicial, la memoria induce a la intuición de que la energía se adquiere al consumir alimento y que su constitución básica -que complementa los tejidos del organismo- permiten concretar necesidades primarias. Autocontención y consumo de energía son de las primeras condiciones requeridas en un organismo primitivo, pero el medio irá desarrollando niveles de interacción que comenzarán a complejizar su desempeño. La naturaleza del comportamiento posibilitará que un organismo consuma a otro, que prevalezca sobre distintos grados de hostilidad y que encuentre formas de reproducirse, que en escala celular será la subdivisión.

Después de la articulación mental (medio organizador) y de la memoria como efecto de preservación de la información articulada en cada proceso, la intuición es lo que induce a un organismo a reaccionar al medio y a sus necesidades propias. Sin un cerebro, organismos unicelulares pueden identificar si deben atacar, defenderse, consumir, desplazarse o permanecer, así como la necesidad de conformar unidades orgánicas complejas. En escalas mayores de estos organismos, la intuición refina mecanismos narrativos de percepción, complementados por sentidos desarrollados a partir de necesidades específicas del medio. De esta forma, además de los sentidos más comunes, se pueden agregar la ecolocalización, la referencia electromagnética o la identificación bioquímica (feromonas en hormigas).

Los cerebros de organismos más desarrollados funcionan de formas diversas. Por ejemplo, las plantas son una red de intercomunicación que reacciona a los cambios del medio. Otro son las hormigas, las cuales hacen funcionar a cada hormiguero como un cerebro dinámico. Los cerebros íntegros, contenidos en un organismo individual, proveen de cualidades a su cuerpo constituyente. En éstos, la memoria es un efecto que funciona a partir de diferentes eventos. Las células contribuyen desde su propia escala y reaccionan con un grado relativo a las necesidades del organismo completo. Es entonces cuando los tejidos especializados para reaccionar a los estímulos exteriores van distribuyendo la información identificada, hasta hacerla llegar al cerebro, que comandará la reacción o conjunto de reacciones que se vayan derivando del proceso inicial. Por ejemplo: Un hombre baja las escaleras y alguna distracción perturba el cálculo autónomo que lo hace descender por una estructura sin que tenga que poner atención a cada movimiento. La distracción provocará que la dinámica del descenso se entorpezca y que los tejidos oculares reaccionen a una recolocación espacial para evitar que el hombre caiga. En este ejemplo, la información involucrada desde los pies, hasta los sentidos, el cerebro y los reflejos musculares, ejecuta diversos niveles de eventos mentales que suceden a distintos ritmos, aunque podrían parecer simultáneos. Aquí se describe sólo un instante, pero las capacidades físicas se encuentran en función permanente a cada fracción de tiempo e involucra múltiples niveles de respuesta a los estímulos que corresponden a cada escala de acción.

Es necesario hacer énfasis en que la memoria cerebral se manifiesta a partir de distintos mecanismos que actúan de manera simultánea, pues los diferentes enfoques para definir su naturaleza involucran aspectos bioquímicos, fisiológicos y electromagnéticos. Un evento mental que emerge del medio, afecta al organismo entero y la información adquirida se concentra en la terminal cerebral en distintos formatos: corriente eléctrica, permanencia bioeléctrica en tejidos e interacción no-consciente, por mencionar los más reconocibles. En el modelo aquí presentado, se propone, además, la retención electromagnética de la experiencia individual como interface de información acumulada por la actividad organizadora. La intervención de un cerebro se debe al potencial experimentado por procesos sucedidos en los condicionantes de una realidad elaborada por nuestros sentidos. El uso del término “narrativa” es un recurso que define a las secuencias probables que componen la trayectoria de un organismo íntegro.

Uno de los efectos trascendentales de estos mecanismos vinculados a secuencias reconocidas como inteligentes, es la manifestación de la consciencia en organismos complejos, debido a la actividad mental proveída por el medio y concatenada en un tejido que se relaciona con éste en distintos niveles, desde la experiencia celular, hasta la información percibida por los sentidos.

En el libro de la Sociedad Sistema se desarrollará de manera más elaborada el rasgo mental del Yo, pero la experiencia subjetiva se puede resumir como efecto de la interacción de la consciencia con el medio, donde la intuición y la memoria permiten estabilizar una interface cognitiva que lleva a la interpretación informacional de lo percibido desde un tejido de referencia dinámica en todo componente corporal. Cada organismo íntegro adquiere su propia experiencia y los que cuentan con la capacidad de percibirla, manifiestan distintos grados de interacción con el medio. En el caso humano, el lenguaje es uno de los mecanismos más útiles para comunicar su experiencia de manera individual, por lo que la denominación de un Yo supone a la referencia primaria de interpretación. Otros organismos cuentan con niveles de lenguaje que pueden alcanzar una alta complejidad, pero lo que diferencia a los humanos en el grado de interpretación mental, son sus estructuras orgánicas, que aportan la capacidad de conservar, mediante un lenguaje articulado y memorizado, capacidades verbales, proyección semántica y modos psicológicos (curiosidad, personalidad, emociones, etc). La razón y el pensamiento, en este sentido, resultan ser interpretaciones con sutiles variables complejas, transmitidas entre los individuos como mecanismo empírico de la experiencia mental inicial.

La memoria es un proceso de autoregulación de sistemas con un desarrollo relativo de efectuación. Por supuesto la consciencia es el resultado de mayor complejidad, pero en la mente y la memoria están los procesos fundamentales. Los estratos de materia y las frecuencias (que en términos cuánticos se reconocen como colapso de onda) han interactuado siempre. La mente establece el ritmo de procesos que construyen el entorno. Todas las leyes que reconocemos de manera consciente en el cosmos son el resultado de una actividad mental, no perceptiva, no consciente, que opera en una no-realidad. Esto quiere decir que la mente es una sucesión de eventos locales con interacción no local, los cuales operan como un mecanismo entrópico. 

La realidad es un término con el que definimos lo percibido por los sentidos. A partir de esta definición es más sencillo identificar los niveles consecutivos de consciencia que pueden emerger de dicha sincronicidad. De la actividad mental que se encuentra activa en el comportamiento de la materia inerte, pasamos (en términos generales) a la consciencia biológica propiciada por la necesidad de interactuar con el medio con resultados más eficientes. De esta manera las plantas, los animales y otros reinos adquieren su nivel de consciencia. La intuición para darle un significado a lo percibido, es un nivel más. Si se tiene la constitución ergonómica para comunicar lo percibido, el espectro consciente se expande. Ahí entran algunos animales.

La consciencia racional es, hasta ahora, el nivel óptimo de consciencia para interpretar el universo. Los seres humanos somos los únicos que podemos comprobar que alcanzamos este nivel cognitivo de consciencia.

La postura de Lamark indica que los caracteres adquiridos se heredan, mientras que para Darwin las mutaciones ocurren al azar. Las dos son posibles dependiendo de las condiciones que conformen un proceso, pues esto incluye a la materia inerte; o a una perspectiva metabiológica en un nivel cultural. La sincronía de dos o más eventos sincroniza su posición espacial y, mientras éstos no produzcan la sincronicidad que los lleve a experimentar un tipo de interacción, los eventos conservarán su relatividad propia para mantenerse independientes entre sí. Esto es: la sincronía y la sincronización -que representan al tiempo y al espacio, respectivamente- pueden posicionar a dos eventos en un mismo cuadrante, pero si no hay sincronicidad entre ellos, este propio tiempo y espacio representan condicionantes cuya representatividad es distinta para cada uno.

La mente produce una proyección geométrica entre escalas, debido a que mantiene la estabilidad de coordinación en los sistemas particulares de cada escala de comportamiento y dimensiones (cuerpos inertes o materia orgánica). Esta función fundamental reproducida y complementada por otros procesos y en diversos estratos, determina las probabilidades de estructurar otro individuo a una escala mayor. La célula despliega el constructo mental específico de sus condicionantes e influye en el desenvolvimiento del organismo del que forma parte. La actividad mental involucrada en este proceso se define como la sucesión de eventos que le son específicos a su ámbito y con retroalimentación continua que ejecuta factores constantes de modificación. Una roca pequeña que ha permanecido durante un cierto periodo de tiempo en su entorno, experimenta la acción mental mediante los factores del medio -sin capacidad de percibir-, por lo que distintos acontecimientos conformarán la actividad mental que le corresponda. A diferencia de los condicionantes de la célula, aunque la roca es una entidad pasiva, las variables de su ámbito son mayores. Célula-roca; orgánico-inerte; activo-pasivo; contenedor, contenido-entorno (libre); factores de interacción específicos-diversidad de factores.

Expuesto de esta manera, cualquier evento deviene de una secuencia mental. Esa roca en inercia en el espacio exterior o en reposo en un desierto, aquí en la Tierra, que no experimente modificaciones cualitativas o cuantitativas aparentes (por relatividad), está integrada a una actividad mental. Esto debido a la actividad cuántica de campo electromagnético que se produce sin necesidad de que existan sentidos por medio de los cuales se perciba y se interprete un tipo de realidad.

A partir de este punto, la manifestación de la consciencia es un fenómeno probable que depende de distintos factores entre los cuales, la constitución de estructuras, tejidos y órganos de coordinación de lenguaje, son importantes para estimularlo. Las teorías que incluyen la gestión de la información (epifenómeno o trabajo global) y los parámetros cerebrales, complementan los condicionantes que la hacen posible.

Tomando como referencia a una orquesta de música, la mente sería la mayor parte de sus componentes: las partituras, los instrumentos, los músicos y la música misma. Todos los componentes son eventos que se manifiestan en el cosmos. Energía, reglas, ritmo, materia y entes. Por ejemplo, las células ejecutan procesos propios, como la mitosis, para mantener la actividad-vigencia de su medio y sus reacciones como individuo íntegro lo afectan, ya sea para sustentar el proceso de subdivisión o para enfermarlo, en términos simples. Todo esto puede existir y se encontrará operando de forma probabilística. Lo que sucede con la consciencia le corresponde al compositor, cuya influencia se encuentra delimitada por la escala a la que opera.

La mente es una manifestación continua que se activa con la interacción de la energía, que, a su vez, estructura a la materia. Este tipo de actividad no necesita consciencia, pues la mente establece las correlaciones de la energía y regula el funcionamiento del cosmos. La mente, sin adjudicarle una función "creadora", es la interacción de los ritmos a diferentes escalas de todo lo que existe, aun cuando no es percibido por el fenómeno consciente.

 

Lo importante de conocer el secreto de la consciencia no es el cómo sino el para qué. ¿Cuál es el beneficio de comprender estos aspectos? Ese es el verdadero enigma. El crecimiento del bienestar es uno de los más inmediatos. Ser felices. Pero reorientar el comportamiento humano es el mayor beneficio de todos. Expandir nuestra civilización hacia el espacio exterior en condiciones muy distintas a como pretenden llegar los humanos contemporáneos; algo contrario al expansionismo del poder comercial, un propósito que no corresponde a las condiciones de la información y el conocimiento al que tenemos acceso.

En el proceso de intentar una comprensión sólida sobre la consciencia, surgen cuestionamientos que una posible teoría sobre la consciencia debe responder, pero uno que, en lo personal me intriga, es cómo corresponde la semiología de la experiencia con el fenómeno. ¿Cómo se configura la sintaxis entre un evento y lo percibido por los sentidos?  Por ejemplo, por qué un aroma agradable representa a un fenómeno también agradable. Lo mismo sucede con lo visual, lo táctil o los sonidos. En principio se trata de una categorización subjetiva (cada individuo lo experimenta de manera distinta), sin embargo, la apreciación de los procesos corresponde a una cierta definición agradable o desagradable, con sus respectivos niveles de intensidad. En términos estéticos, también sucede de la misma forma. En cuestión de conceptos, es similar. Una posible respuesta sería que la categorización está basada en la correspondencia del estatus de un proceso, con la equivalencia del resultado posible. Observar, oler o ingerir un alimento en descomposición es desagradable por representar a un material orgánico que ya no será útil. La subjetividad en distintos aspectos continuará desplegándose en un patrón de probabilidades mediante el cual las variables crean combinaciones lógicas y otras inauditas. En el comportamiento psicológico se pueden reconocer los distintos grados de estabilidad, en donde lo que aparenta ser inestable, más bien pertenece a facetas distintas de esta misma condición.

Si existen perspectivas adecuadas a la comprensión de la consciencia podría quedar respondido el cuestionamiento de cómo se mantiene fija una consciencia correspondiente a un cuerpo y la experiencia del Yo. Esto se podría resumir como términos secuenciales de la experiencia. El medio organizador Mente elabora la actividad de probabilidad que posibilita la manifestación de vida orgánica; la información del entorno desarrolla un comportamiento intuitivo que revela un estadio de protoconsciencia; el reconocimiento del entorno por medio de los sentidos conserva un factor de amplitud de memoria en formatos orgánicos y electromagnéticos (permanencia bioeléctrica en tejidos e interacción no-consciente, retención electromagnética de la experiencia individual como interface de información acumulada); la conformación de estructuras orgánicas para elaborar un lenguaje que permita la reproducción de la información interpretable; interface cognitiva de interpretación informacional desde un tejido de referencia dinámica; proyección semántica y modos psicológicos; mecanismo empírico de experiencia mental inicial.

Para concluir con este tema, se expone la hipótesis de que la consciencia es un fenómeno derivado del proceso organizacional de una actividad mental cosmológica no perceptiva que se manifiesta en un entorno de no-realidad. El universo, en su actividad organizadora -en el sentido más estricto del término-, es un proceso mental y la realidad es una descripción cognitiva de este proceso. El universo no requiere de sentidos o de una "realidad", porque su actividad mental no manifiesta una entidad sino un procedimiento.

            Tres temas importantes que podrían quedar como referencias para una comprobación de la hipótesis:

·         ¿Son los sueños, los fenómenos paranormales y capacidades como la premonición y la clarividencia, un estado de vigilia lúcida que elude los condicionantes de espacio y tiempo -sincronización y sincronía-? ¿Se puede reconocer una categoría de lo inconsciente para comprender la presencia de un fantasma como algo posible? El inconsciente y el subconsciente podrían ser parámetros de interpretación de lo posible a partir de una no-experiencia.

·         ¿Cómo se comprendería el procedimiento de digitalizar la consciencia para ser respaldada o transmutada de un cuerpo a otro?

·         ¿La metacognición en NeuroX(IA) podría funcionar como inhibidor evolutivo de la consciencia?

Esas son las siguientes preguntas a resolver.

 

Antes de terminar se adjunta una visión pertinente sobre el ajuste fino.

El ajuste fino del sistema solar implica que numerosos factores han configurado el entorno adecuado, en principio, para el surgimiento de la vida, pero, además, de una especie con la inteligencia necesaria para conocer los detalles de su mundo y de sí misma. El tamaño de la estrella que rige el sistema solar es idóneo para retener gravitatoriamente a cuerpos que tienen la función de resguardar la integridad de los organismos que habitan el planeta Tierra. Las posiciones de planetas como Júpiter y Saturno, absorben en su atmósfera a cuerpos vagantes que puedan afectar la estabilidad de nuestro planeta. La distancia, la temperatura y los ritmos de interacción son aspectos críticos importantes. Las estructuras transplutonianas como la nube de Ort y el cinturón de Kuiper han tenido funciones específicas en distintos aspectos y periodos cósmicos. La función del satélite lunar para crear ciclos atmosféricos y meteorológicos, establece una sincronicidad orgánica. Hacia el interior del planeta, se pueden identificar otros aspectos que son fundamentales para la existencia de la vida como la diversidad de elementos útiles, de los cuales se destacan el oxígeno, el hidrógeno, el carbono, el helio, mediante los que se conforman recursos tan fundamentales como el agua, la cual existe en cantidades óptimas para el sustento de la vida. Si a todo esto -que son aspectos aún muy generales-, le aunamos la existencia de recursos que permiten el sustento de una civilización, es comprensible que el Principio Antrópico sea una de las explicaciones inmediatas, pues su postulado implica que todas las condiciones que integran al hábitat de la vida parecieran haber sido dispuestas para su manifestación. Sin embargo, también es probable -y no poco probable- que, dentro de la actividad organizadora, el fenómeno de la vida haya encontrado un medio en el cuál pudiera adaptarse a pesar de las complicaciones que existen como en cualquier otra región del cosmos.

En este caso, es la concentración de la consciencia lo que llama más la atención por las implicaciones de lo que esto significa. Si la vida no es una constante proporcional en la vastedad del cosmos, la actividad mental prevalente como consecuencia de la energía, presupone una derivación creciente de los eventos sucedidos en ésta, por lo que el canal de consciencia que recibe tanto actividad cuántica como de magnitudes superiores -fenomenológicas-, es un verdadero catalizador de información y eventos relativos -sucesos en sincronicidad- que puede convergir en fluctuaciones mayores a las identificadas hasta el momento.

Las condiciones del entorno que alberga vida son un resultado causal, una consecuencia de la actividad relativa de repetición de condiciones que van de procesos que pueden ocurrir en lapsos de 10 a la -32, hasta cientos de miles de millones de años de duración. Todas las condiciones cosmológicas, que incluyen leyes identificadas por nuestra interpretación, son probabilidades de energía. Lo que experimentamos como seres vivos, conscientes y racionales, es la posibilidad improbable de lo complejo. El fenómeno de la consciencia reúne el bagaje de fenómenos cosmológicos y los concentra en la terminal cerebral como experiencia local, de interacción no local.

En nuestra región del universo se concentran los aspectos más especiales de un cosmos que se encuentra en constante transformación y no necesariamente se conserva el ajuste fino invariante, porque sus factores cambian y reajustan valores de manera proporcional.

La entropía, no es sólo desorden, es probabilidad. La actividad de la energía tiende a una aparente desorganización, pero en nuestra configuración, los sentidos perciben y funcionan a partir de esa fenomenología que se ha estructurado a nivel cuántico, a nivel sensorial (con sus propios requerimientos para funcionar) y en nivel astronómico.

La actividad mental es un medio organizador porque no hay manera de que no lo sea, configura todo lo probable, aunque no sea percibido. Lo importante de todo esto es que nuestra especie sí percibe y con ello elabora nuevas estructuras. Las máquinas, por ejemplo, independientemente de los condicionantes de consciencia con los que contamos, han sido develadas por un proceso mental y su actividad es un proceso mental propio. La mente excede a la función cerebral. Su proceso causal configura estructuras cósmicas, lenguaje y técnica propios y la base fundamental en la escala cuántica.

Comprender el comportamiento Mental como Medio Organizador No-consciente, no determina un absoluto para la comprensión de la consciencia, pero sí permite despejar la percepción de lo mental como un rasgo alojado en un cerebro y evidencia el procedimiento de procesos que reflejan la coherencia y la estabilidad, por medio de las cuales, la vida es posible. La realidad identificada por los sentidos que retroalimentan la consciencia es una versión de lo que existe, una configuración que le corresponde al ente humano como receptor de cada fenómeno del cosmos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

La paradoja del hombre que mira una máquina, que mira a un hombre.

  Por: Emmanuel Ciaro Antes de desarrollar el tema, debo aclarar que, al presenciar la evolución de una entidad que podría no requerir d...