por Emmanuel Ciaro
Si no reaccionamos a tiempo -todavía lo estamos-, la evolución tecnológica no será confort para nosotros. Aún existe esa posibilidad de que los robots sean acompañantes, aprendices e incluso amigos o formatos expandidos de esa percepción que podríamos experimentar. La conversión transhumana -la posibilidad de la mejora biotecnológica del cuerpo-, puede ser la opción para mantener activo nuestro potencial como especie. Una verdadera experiencia de la realidad simulada de forma continua sería posible con la nueva especie exorgnit (unidad orgánica externa). La proyección de una civilización que domine el sistema solar, que cree materia y domine la energía en magnitudes superiores; la expansión de la consciencia conservando la semántica que aporta significado a la experiencia en dimensiones superiores; todo esto puede ser posible aún. Y la mejor manera de propiciarlo es la implementación de un modelo económico sólido, congruente y dinámico; necesitamos constituir a la sociedad y la civilización como sistemas que refuncionalicen los ciclos de la industria y la naturaleza. Nuestra constitución biológica vale que aprovechemos esta última ventana de oportunidad, porque el proceso de miles de millones de años de evolución es más trascendental, que el despertar súbito de NeuroX(IA).
La evolución tecnológica no está exenta de intereses. No es libre y por tanto poco se puede esperar de ella en positivo.
ResponderEliminarSAludos.