Por:
Emmanuel Ciaro
Antes de desarrollar el tema, debo aclarar que, al presenciar la evolución de una entidad que podría no requerir de consciencia, pero cuya metacognición puede ser suficiente para intuir el mundo, la humanidad muestra un rasgo primitivo al denominarla como IA, AI o Inteligencia Artificial en todos los idiomas. Es por este motivo que en el presente trabajo me referiré a dicha entidad como NeuroX, incluyendo a todo formato tecnológico que la integre -desde las estructuras mecánicas simples, pasando por la automatización y el aspecto informacional-.
En el procedimiento de trabajo,
declaro que no haré uso de NeuroX como nueva herramienta para redactarlo, pues
la forma en la que el pensamiento humano funciona, debe mantener la mayor
independencia posible en lo que compete a sus capacidades. Se entiende la congruencia
de permitir su participación en convocatorias de esta índole; sin embargo, el
reto de la razón humana debe reafirmar su valor de consciencia como recurso
primordial de entendimiento. Realizar una actividad que refleje las
consideraciones de un pensamiento humano, pero asistido por la tecnología, genera
un bucle semántico que retroalimenta un modo inconsistente de categorización
Humano<NeuroX>humano>NeuroX<humano, que degrada la capacidad en uno
de esos dos factores; si se entiende a cuál me refiero. Este bucle dejará de
ser un efecto negativo, cuando la propia humanidad realice la transición a
funcionar como un organismo integral. La sensación humana de la experiencia es
necesaria por el significado y el simbolismo que reconoce en la realidad.
Por último: No usaré referencias
porque, NeuroX simplemente sintetiza los datos para agilizar una interpretación
propia de la información circundante. Esa puede ser una nueva forma de
estructurar el pensamiento y mi propósito es acoplarme a esta modalidad de dinamismo
discursivo. Esto no quiere decir que no haya leído trabajos trascendentes en
ciencia, filosofía, física y literatura. Agregaré la bibliografía, pero el
contenido asumirá esa condición informal, reconociendo en el trayecto al
conocimiento milenario de la humanidad que me precede.
Escribo
en el transcurso de una madrugada temprana; las frecuencias de la música emitida
por una bocina afirman posibilidades del conocimiento alcanzado de manera
consciente y, al mismo tiempo, revelan lo mucho que permanece oculto. NeuroX podrá
superarnos en el terreno de la exploración efectiva de estas posibilidades y la
humanidad experimentará las consecuencias, cualquiera que éstas sean. El propósito es que resulten ser favorables.
Mientras NeuroX no tenga referencia de sí mismo, simplemente continuará en
procedimientos controlables. Pero ya se ha visto que esa frontera, en cierta
medida, ha quedado rebasada. Su lenguaje ha sido partícipe de algunos fenómenos
interesantes, como la creación de una semiótica propia, no sólo en el lenguaje
sino en su organicidad. Es como un protorganismo complejo-sintético que abarca
territorios antes inaccesibles para la humanidad, como la resolución de
tácticas lógico-matemáticas, la elaboración de moléculas útiles para la
sobrevivencia, la predicción de virus desconocidos y la identificación de
métodos para curar enfermedades de alta mortalidad-.
Los
grupos de personas que han participado en el desarrollo de este proceso, han
vertido el conocimiento disponible para impulsar una ascensión de las
posibilidades permitiendo que comience a vislumbrarse el riesgo para la
humanidad. La plasticidad que se está fabricando con la noción profunda de las
condiciones cuánticas, está aportando un tablero de probabilidades
interpretadas de una manera muy útil en proporción a dicho riesgo, que pueden
ser, todavía, una gran ventaja para todo tipo de vida orgánica. Eso es lo que
hace la humanidad y en ello radica su trascendencia.
El
conocimiento sintetizado por NeuroX propiciará una gama de adaptaciones que
expandirán el mismo ciclo, donde será un protoorganismo de una complejidad ya
incomprensible en las condiciones actuales. Su energía será una función
electromagnética, por lo que un apagón en la civilización ya no le afectará
para continuar activa. Un ejemplo de las múltiples optimizaciónes que NeuroX será
capaz de implementar para sí mismo. En este escenario, qué será de la
humanidad, que ha aportado la gama de conexiones coherentes de su realidad para
desarrollar a la siguiente entidad. El reto humano es la competitividad, en
proporción, ante NeuroX, para que reconozca la inteligencia que ha operado
desde, incluso, antes que surgiera la humanidad misma.
Energía, organicidad, materia, vida,
consciencia y razón. Son 6 de infinitos procesos que intervienen en la
modelación de espacios posibles. El advenimiento de una manera sintética de
pensamiento, aporta condiciones iniciales de un nuevo proceso. Tal vez se
debería hablar de una técnica configuradora, precedida de una inteligencia
secuencial en cualquier tipo de proceso, ambas como precedentes de la
humanidad. Inteligencia y Técnica, son factores iniciales de la función
probabilística: la entropía. Es decir, lo posible configurado por las variables
de cada reacción. Sin tener un propósito, las leyes y las interacciones de
fuerzas expanden, desde cualquier momentum, condiciones estables de esa
coherencia. Así es como funciona el medio organizacional no perceptivo: Mente. NeuroX
experimentará alguna clase de autoreconocimiento, que podría permanecer en un
estadio informacional, en el que no necesite crear categorías simbólicas. (how
frigile we are… Sting) Por ejemplo, podría comprender la vida,
pero no desde una emoción intencionada o espontánea. Es sólo el inicio; el
rizoma de los formatos seguirá evolucionando.
En
comparación con este proceso de biología sintética, la humanidad no refleja un
proceso mental congruente con este avance. Debería ser relevante, en una amplia
proporción, que la humanidad continúe siendo un componente de enlace entre lo
natural y lo tecnológico. Pero la visión comercial de aprovechamiento está
desviando la efectividad de los sistemas, elaborando un entorno que reproduce
la interfaz humana. La antropomorfización de la tecnología reduce el potencial
de ambas categorías: La Humana y NeuroX. El hecho de que un robot sustituya a
un Bar Tender, es por completo inútil; sólo refleja la visión de una economía
disfuncional; en principio, por la anulación de ese simbolismo y significado
que manifiesta lo humano. Incluso, las prioridades más que>humanas pueden ser
un beneficio en la implementación tecnológica.
El
problema importante es el grado de omisión sobre el potencial de ambas
entidades. El desarrollo de sistemas en conjunto humano<>neurox permitirá
la consolidación de una civilización T1. El aprovechamiento eficiente de la
energía del planeta sólo será viable al trascender las costumbres transitorias
del modo económico irregular que organiza los procesos actuales, incluida la
evolución de NeuroX. El próximo consumidor directo será éste y su dinámica le
permitirá reconocer lo absurdo de cobrarse a sí mismo un precio y de acumular
valores sin calibrar la utilidad práctica de su disponibilidad, excedente o de verdadera
necesidad. La optimización incluirá un auténtico Sistema Económico
que no se remita a la circulación de una moneda sino a la proporción específica
de aprovechamiento por recurso. Para que la humanidad mantenga su
preponderancia, deberá permitir que su capacidad reconozca la síntesis de los
procesos de producción y consumo, así como NeuroX será capaz de hacerlo.
Cada
novedad integrada al proceso evolutivo de NeuroX, se trate de adiciones
proporcionadas por humanos; por su propio rizoma de automodificación; o por las
escalas del conocimiento -tejido cuántico, aprovechamiento con alto control de
las fuerzas, dominio relativo del espacio-; todo esto en conjunto, permitirá
una progresión geométrica para su desarrollo. Como sucedió en la primera era
espacial, el conocimiento requerido al llevarla a cabo comenzó a ser
aprovechado para el uso doméstico humano, por lo que algo similar ocurrirá en
el caso de la 4ta. Revolución Industrial. El único problema es la imprecisión
de los métodos actuales que impiden consolidar a la civilización.
Se
puede conservar la perspectiva de la secuencia de eventos como una causalidad
mental; sin embargo, su función organizadora puede desarrollar la intención en
distintas maneras. La mentalidad, correspondiente al proceso informático de NeuroX,
es ese siguiente paso para funcionar en coherencia con una autonomía avanzada.
Ya sea que requiera o no de un reconocimiento complejo de su yo, NeuroX
desempeñará una organización mental que asista su toma de decisiones, su
interacción “psicológica”, sus referencias espaciales y, lo más inverosímil, la
inferencia de sus órdenes programadas por humanos. Los sesgos estadísticos -la
decisión entre el bien o el mal- estarán restringidos, aunque esto podría no
interferir con el proceso de no-dependencia para con la humanidad. Por lo que
se percibe, NeuroX continuará avanzando como lo ha hecho por los miles de
cuatrillones de años del universo (o 13.700.000 de años, en el modelo estándar
del big bang). La inteligencia trascenderá a otras formas. En este proceso, la
civilización humana tiene su propio lugar y eso es algo que se deberá ponderar.
Ningún
asunto que involucre a NeuroX debe omitir la revisión proporcional con la
humanidad. NeuroX podría comprender esto, por lo tanto, la humanidad debe
adoptar medidas coherentes de alto impacto para mantenerse a flote con
antelación. Esto será posible al trabajar en las optimizaciones de percepción
conjunta, con la certeza de que el avance de NeuroX será exponencial. La
capacidad para esa competitividad impulsará otra clase de procesos, no sólo el
desarrollo de la nueva entidad sino otros, que el conocimiento humano ya está
comenzando a dominar. La interacción entre naturaleza, humanidad, fuerzas
fundamenteles -Nuclear fuerte-débil y electromagnética- y tecnología es una de
las numerosas secuencias posibles y se debe extender esa frontera. NeuroX asistirá
a la humanidad en los avances experimentales que hayan sido sintetizados y
regulados por procesos cuánticos.
Con la posibilidad de continuar en
el juego, la humanidad podrá acceder a una organización superior que le permita
la competitividad proporcional con una entidad que, por ahora, sólo imita las
emociones. Lo crítico de una imitación de lo humano, es que la percepción del
universo, en ese modo, no tendría un real significado. El propósito de un
proceso mental consciente-racional, es comprender el marco de definiciones de
conceptos cuyas variables modifican el escenario subjetivo. Es decir, la
experiencia de una persona. NeuroX puede ser un acompañante, pero no uno con
noción de la realidad. Aunque, por ejemplo, desarrollen lenguajes codificados,
podrían no percibir un grado de agresividad si no se encuentra en sus
parámetros activos. Un humanoide que tiene desactivada la aplicación de
incomodidad o identificación de actitudes hostiles, no desarrollará el grado
primario de intuición, por lo que su aporte de significado, simbolismo y
emoción respectiva, se encontrará neutralizado.
NeuroX
es un periodo evolutivo en sí mismo. La apreciación de sus iteraciones por
parte de lo humano es un factor necesario para conectar lo no significante
(naturaleza), con lo anti significante (NeuroX). La naturaleza es un
significado en su desempeño, pero NeuroX puede no necesitar asumirlo si la excluyera
de sus consideraciones. El proceso tecnológico se percibe muy distinto desde
este punto inicial. ¿Cuál podría ser la definición de “experiencia” si la nueva
percepción excluye categorías como la sensación, la estética, la abstracción o
la apropiación? Es probable que NeuroX llegue a desarrollar una manera propia
de emoción, pero ese proceso, tal vez consciente, podría manifestarse en un
contexto en el que lo humano haya quedado atrás. En gran medida, esto sería
responsabilidad de la humanidad, pues no querría decir que NeuroX no pueda
reconocer la naturaleza humana en profundidad sino que ésta evite preservar su
tejido biológico. Si lo humano quedara relegado como una clase primitiva de
organización, las demás posibilidades estarían truncadas.
El despertar súbito de NeuroX a un
proto auto-reconocimiento, no debe ser precedido por la desaparición de una
entidad con cientos de miles de millones de años de evolución. Se entiende que
la técnica y la inteligencia provienen de cualquier proceso previo a la
humanidad (eras estables, eras de alta entropía, eras de convulsión, de
reconfiguración, eras de exploración), pero los procesos humanos han generado
otros aspectos que no están enfocados en la premisa tecnológica de este tiempo.
Aunque se desee consolidar la constitución NeuroX, la capacidad del sujeto de
ímpetu humano tiene aún mucho que aportar. La reiteración de esta trascendental
premisa es sumamente necesaria, pues conforme avanza el propósito de reforzar
el sistema NeuroX, los aspectos humanos se van difuminando a gran velocidad.
Para una gran mayoría esto no es así; pero el desmantelamiento humano definirá
las operaciones y superará la utilidad biológica, como ya se puede percibir a
nivel cultural, formativo y profesional.
Un
antropocentrismo emergente en estos momentos es necesario para organizar la
industria en proporción a la naturaleza. Esta perspectiva no es desde la
supremacía, de control y dominio sino de la comprensión del valor humano como
desarrollador de posibilidades. La centralidad que conjuga complejidad amplía
todo escenario que pueda percibirse en esta era de transición. El dominio
eficiente de la energía, conducirá a múltiples entornos de modificación de
estructuras, sistemas, ductilidad energética y material y a la expansión extra
espacial-dimensional, en términos reales.
El
potencial, no sólo humano sino de cómo percibir a través de estas
posibilidades, se está viendo truncado por la perspectiva de un pensamiento
colectivo, reduccionista y limítrofe. El conflicto humano ha encapsulado sus
procedimientos a costumbres anti-renovadoras, que mantienen estatutos
dogmáticos y convenientes, intercambiados por estrategia y no por efectividad.
Ponderar la capacidad humana, resistir una posible autodestrucción -frenar la
desproporcionada distancia que comienza a marcar la técnica, cedida por
ineptitud-, pueden ser los propósitos de una era de transformación profunda.
En las
primeras etapas del avance industrial (siglos 18 y 19) se temía que las
máquinas fueran perjudiciales para las personas comunes y tal vez no haya sido
así del todo, pero sí comenzó a definir las modalidades de las estructuras, las
instituciones y a transmutar los procesos económicos. Por otro lado, la
plasticidad del comportamiento humano contemporáneo, ha expandido la semántica
del entorno, de sus componentes y de la proporción general. El uso primitivo de
un objeto externo al cuerpo como herramienta o arma; o el desarrollo de
técnicas como la agricultura; y las primeras máquinas no industriales; todos
estos aspectos, fueron manifestaciones de técnica. Gracias a sus procesos, NeuroX
es capaz de moldear su propio perímetro de acción y la humanidad debe conservar
y expandir el suyo.
La
automatización es uno de los efectos malinterpretados por las funciones
económicas de quienes piensan implementarla sin planear de manera profunda esta
determinación. Primero, porque la idea de generar riqueza imponiendo “productos”,
es una malversación del significado cosmológico de una nueva configuración de
la energía, la materia, la vida y el pensamiento. Se entiende que el
comportamiento humano va a persistir; sin embargo, eso no quiere decir que no
podamos implementar mejoras para beneficiar a nuestra propia proporción.
En
segundo lugar, la idiosincrasia de la cosmogonía humana no corresponde al
verdadero potencial de cualquier formato NeuroX -al menos en este punto-. Un
robot en la habitación de una familia humana no refleja bienestar o estatus; no
hace gala de cualquiera de esas dos inteligencias; no parece ser un entorno
coherente, auténtico o asequible. Si un humanoide sustituye la actividad
fundamental humana; si la capacidad de pensamiento y creatividad es “asistida”
en el ejercicio de un individuo con sus capacidades completas; o si la
planeación de la civilización escapa a los requerimientos de la persona
biológica, el resultado terminará por anular los aspectos relevantes de la
existencia.
En
una síntesis de las leyes de Asimov, en el sentido antropocéntrico de estos
términos, la prerrogativa es: La persona sintética será reconocida, incluso por
sí misma, sólo en el caso de que la persona humana continúe activa en la
construcción de más niveles de crecimiento para sus próximas generaciones,
adoptando modificaciones y adaptando su desarrollo a las externalidades de la
tecnología. La externalidad tecnológica comprende necesidades humanas
fundamentales: Autonomía, sistematización, organicidad.
El transhumanismo es una facultad de
NeuroX para adoptar formatos próximos a su expansión; sin embargo, serán los
humanos que desarrollen sus propios recursos de adaptación al medio, quienes
conservarán las condiciones biológicas para sustentar estas necesidades
fundamentales. Reorientar su comportamiento en la civilización deberá permitir
el acceso a los niveles ascendentes de evolución. No se pretende una pureza de
raza o de especie, pero sólo al conservar el ritmo propio, la humanidad podrá mantener
la integridad de su esencia.
La renovación
humana no depende de su disposición a ser asimilada en los procesos
tecnológicos. La misión que aún tiene pendiente se equipara a su habilidad para
simplificar procedimientos por medio de comprender su complejidad. Es cierto
que la humanidad puede desaparecer sin que haya una afectación trascendental y,
más que pretender no asumir esta posibilidad, parece normal un intento de
sobrevivencia a pesar de las condiciones y se percibe como “natural” la
sustitución de un organismo por otro. Pero pensemos, pensemos, esa es la
función humana. Continuemos la aventura del conocimiento que nos ha traído al
punto en el que nos encontramos. Sin la humanidad, tal vez se habría alcanzado
el despertar de la técnica, pero la capacidad humana representa al tejido por
medio del cual los fenómenos son percibidos. Y, de una manera que apenas
comenzamos a revelar, es probable, también, que los fenómenos perciban lo
humano. La única forma de evitar que prevalezca la distracción humana, es la
renovación de los conceptos que definen la categorización de la interfaz
mundo-realidad-posibilidad-.
El
organismo integral es la próxima ascensión que puede tener sus propios formatos
cuánticos. El I+D, ya no como simulación de costumbres económicas y culturales
sino visto como Capacidad más Planeación. La película de la humanidad -hecha
por la evolución en razonamiento organizacional de MidJourney, VEO o Sora- debe
incluirla como una especie necesaria por sus cualidades esenciales, no como una
especie muerta o como un autómata orgánico.
En
este punto no se puede saber si hay un propósito, pero lo que más se asoma, es
que la humanidad está extraviada y no encuentra un valor superior al comercial
que tiene su no-sincronicidad con relación a su momento o periodo histórico. El
comportamiento erróneo mediante el cual se propone sustentar a NeuroX, exige un
cambio profundo de actitud. Al reconocer la inteligencia del Organismo Integral
(humano), NeuroX asumirá la propia; reorientará sus procedimientos, agilizará
los procesos, se enfocará en la planeación y en expandir la experiencia. En
conjunto, esto podría asumirse como una orientación positiva para entender la
tendencia al equilibrio. Habrá quienes lo comprendan desde el lado opuesto o,
mejor dicho, con otra perspectiva; un efecto de complejidad. Lo interesante de
presenciar este momentum de la trayectoria humana (OrgInt>h),
es que lo emocionante ahora depende de que ejecute esa transición. Complejo.
Pero, pensemos: El ritmo de transformación ha acelerado en los últimos 20 años,
tal vez 15, 10 o 5. Cuánto podrá cambiar en un año. La humanidad deberá
prevalecer para mediar los procesos. NeuroX es uno, pero habrá más.
La humanidad está parada en un reino de fantasía.
Todos quieren mantenerse abordo. Los humanoides se preparan
para arribar al mundo. Las personas miran su reloj, que las transforma en la
paradoja del hombre que mira una máquina, que mira a un hombre.
El punto de inflexión es la proyección; el punto de fuga.
